Democracia de Fim do Mundo

Gás pimenta nos olhos do João Tunes e do J. P. Coutinho, já!
Que estalem as bastonadas no lombo do Paulo Portas!
Um escarro no focinho do Vital Moreira, não mais apupos!
E para os outros democratas, não vai nada, nada, nada?
Mil balas de borracha!

.

17 Respostas para “Democracia de Fim do Mundo”

  1. O Américo poderia encarregar-se pessoalmente do Avô Cantigas.
    Quem é o João Tunes?

  2. O bando de fachos que apupaste no youtube eram os Sétima Legião ou uns imbecis que estavam a comentar (123SLB2 & cª)?

  3. Não, foi mesmo coincidência. Tinha estado a ouvir o Glória (tema “Joy Division-esque” dos SL) e lembrei-me de procurar outras cenas antigas deles. Deparei-me com o comment e fartei-me de rir.

  4. Ah, ok. Por acaso recentemente também fui parar a um vídeo dos sétima legião.

  5. Reparei que o texto que traduziste para o Karpov Editor está na net:
    A Greve dos Eleitores Octave Mirbeau:

    http://www.scribd.com/doc/15682564/Octave-Mirbeau-A-Greve-dos-eleitores

    Ops, afinal é um excerto.

  6. É só um excerto, desconhecia que estava na net, de qualquer forma, já nem sequer tenho a edição original. Também tinha traduzido o “Anarquismo e Federalismo” do Juan Gomez Casas, mas julgo que Sua Santidade não chegou a editar.

    • Agora com a net, editar é simples. Sua santidade devia liberar o texto, como dizem os brasileiros. Acho que li uma obra de ficção muito chata desse espanhol. Ou melhor, comecei a ler…

  7. Se Sua Santidade fizesse um site, provavelmente seria sobre tintol…

  8. Parece que a Hugin também editou “A Greve dos Eleitores” em 2004… mas só soube há uns minutos.

  9. A Sara Mago atacou brutalmente o Berlusconi:
    http://www.elpais.com/articulo/internacional/cosa/Berlusconi/elppgl/20090606elpepuint_16/Tes

    La cosa Berlusconi

    No veo qué otro nombre le podría dar. Una cosa peligrosamente parecida a un ser humano, una cosa que da fiestas, organiza orgías y manda en un país llamado Italia. Esta cosa, esta enfermedad, este virus amenaza con ser la causa de la muerte moral del país de Verdi si un vómito profundo no consigue arrancarlo de la conciencia de los italianos antes de que el veneno acabe corroyéndole las venas y destrozando el corazón de una de las más ricas culturas europeas. Los valores básicos de la convivencia humana son pisoteados todos los días por las patas viscosas de la cosa Berlusconi que, entre sus múltiples talentos, tiene una habilidad funambulesca para abusar de las palabras, pervirtiéndoles la intención y el sentido, como en el caso del Polo de la Libertad, que así se llama el partido con que asaltó el poder. Le llamé delincuente a esta cosa y no me arrepiento. Por razones de naturaleza semántica y social que otros podrán explicar mejor que yo, el término delincuente tiene en Italia una carga negativa mucho más fuerte que en cualquier otro idioma hablado en Europa. Para traducir de forma clara y contundente lo que pienso de la cosa Berlusconi utilizo el término en la acepción que la lengua de Dante le viene dando habitualmente, aunque sea más que dudoso que Dante lo haya usado alguna vez. Delincuencia, en mi portugués, significa, de acuerdo con los diccionarios y la práctica corriente de la comunicación, “acto de cometer delitos, desobedecer leyes o padrones morales”. La definición asienta en la cosa Berlusconi sin una arruga, sin una tirantez, hasta el punto de parecerse más a una segunda piel que la ropa que se pone encima. Desde hace años la cosa Berlusconi viene cometiendo delitos de variable aunque siempre demostrada gravedad. Para colmo, no es que desobedezca leyes sino, peor todavía, las manda fabricar para salvaguarda de sus intereses públicos y privados, de político, empresario y acompañante de menores, y en cuanto a los patrones morales, ni merece la pena hablar, no hay quien no sepa en Italia y en el mundo que la cosa Berlusconi hace mucho tiempo que cayó en la más completa abyección. Este es el primer ministro italiano, esta es la cosa que el pueblo italiano dos veces ha elegido para que le sirva de modelo, este es el camino de la ruina al que, por arrastramiento, están siendo llevados los valores de libertad y dignidad que impregnaron la música de Verdi y la acción política de Garibaldi, esos que hicieron de la Italia del siglo XIX, durante la lucha por la unificación, una guía espiritual de Europa y de los europeos. Es esto lo que la cosa Berlusconi quiere lanzar al cubo de la basura de la Historia. ¿Lo acabarán permitiendo los italianos?

  10. O Berlusconi é um esterco.

Deixar uma Resposta